
Pues no. No puedo. Tampoco es algo que me esté rondando la cabeza continuamente pero, cada vez pienso más en ello.
Hay por aquí dentro de éste blog un post llamado “Dar el salto” que parece que habla de lo mismo aunque sea distinto. Y una vez más me viene a la cabeza…. ¿estaré loco? O mejor dicho… ¿estarán todos locos menos yo?... Lo primero es lo más probable….
Cada vez me persiguen más insistentemente los pensamientos de huída, los pensamientos de retirarme a un lugar “seguro” aún a mis pocos 31 años… Cada vez quiero vivir menos en ésta sociedad.
Y es que no hay remedio lo mires por donde lo mires. Todo está corrompido por el dinero, el poder… y además de que nadie hace nada por evitarlo, éstos actos se publicitan continuamente en forma de palabras bien sonantes apadrinadas por el demonio.
Como me gustaría de repente despertarme en un pequeñisimo pueblo de montaña, o a pie del mar, donde apenas haya llegado resquicio de civilización moderna. Donde una hora antes de sentarme a comer en la mesa tenga que coger los ingredientes de mi propio huerto, acompañado por mi gran San Bernardo y rodeado de mis seres queridos.
Donde al atardecer me prepare mi esposa un riquísimo bizcocho hecho con sus propias manos con la leche recién ordeñada para reponerme de un duro día de trabajo preparando el campo, el ganado y todo mi sustento alimenticio.
Lejos de las hipotecas, los intereses, las cartas de despido, la presión de los jefes, los atascos, la contaminación y todas esas cosas que nos rodean y que forman parte de nuestra vida inevitablemente y a lo que estamos inmersos en sus efectos.
Quiero calentarme en invierno con la leña que corte en la parte trasera de la casa y en verano refrescarme en el limpio riachuelo que cruza la dehesa.
No quiero ni que la Unión Europea ni ningún otro organismo me diga cuanto o cual producto tengo que sembrar o destruir, cuantos cochinos tengo que matar, no quiero que pongan precio a mis tomates, a la leche de mis vacas ni a nada!!. No quiero que nadie intervenga en mi forma de vida pero creo que no sólo es demasiado tarde sino que además estamos demasiado cerca de la globalización.
Supongo que, al estar cerca la muerte del medio ambiente natural y virgen me rondan los pensamientos de disfrutarlo antes de su extinción aunque quizás, como siempre, éstas ideas se pudran en mi cabeza sin llegar a ejecutarlas…. Una lástima porque de las pocas buenas ideas que pueda tener, ésta me parece la más sensata.
Nunca escribo nada para dar lecciones de nada pero, si mi primogénito el día de mañana leyera éste post y estuviera de acuerdo con lo que escribo tan sólo en la mitad puedo, por adelantado, sentirme orgulloso de haberlo escrito.
Ahora a trabajar que hay que dar de comer a los ladrones.



